Tipos de hernias discales


 

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Una hernia discal espinal se produce cuando un disco -la almohadilla blanda entre dos vértebras- se desplaza hacia fuera más allá de los límites normales de un disco sano. Los profesionales médicos utilizan varios términos para describir el alcance de una hernia discal espinal observada en un examen de IRM, como protrusión discal, extrusión discal y secuestro discal.

La clasificación de una hernia depende del estado de dos partes del disco: el anillo fibroso (la cubierta exterior resistente del disco) y el núcleo pulposo (el centro gelatinoso del disco). El disco puede abultarse y permanecer intacto, o el núcleo puede salirse por un desgarro del anillo.

En este tipo de hernia, el disco vertebral y los ligamentos asociados permanecen intactos pero forman una bolsa que puede presionar los nervios. Técnicamente hablando, el borde más alejado de la hernia mide menos que el origen de la hernia en la base del disco.

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La extrusión discal es un tipo específico de hernia discal espinal. Aunque el término “hernia discal” suele utilizarse para describir todas las lesiones por hernia, existen 3 tipos de hernia discal: protrusión, extrusión y secuestro.

Retrocedamos un poco: ¿qué es una hernia discal? Los discos vertebrales se sitúan entre las 33 vértebras de la columna vertebral. Proporcionan amortiguación, protección y absorción de impactos para las vértebras y ayudan a facilitar la movilidad de la columna vertebral. Los discos están formados por dos componentes: una capa exterior dura y fibrosa (el anillo fibroso) y un núcleo interior blando y gelatinoso (el núcleo pulposo).

Cuando somos jóvenes, nuestros discos vertebrales son fuertes y flexibles. Pero con la edad, empiezan a deshidratarse, a endurecerse y a ser más vulnerables a las lesiones y los daños. La hernia discal se produce cuando el material del núcleo interno empieza a abultarse o a salirse de la capa fibrosa exterior. La edad, el desgaste natural, los incidentes traumáticos como una caída o un accidente de coche, las lesiones por uso excesivo, la obesidad y la genética pueden provocar una hernia discal.

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Los discos actúan como cojines entre las vértebras de la columna vertebral. Están compuestos por una capa exterior de cartílago duro que rodea a un cartílago más blando en el centro. Puede ser útil pensar en ellos como rosquillas de gelatina en miniatura, con el tamaño exacto para encajar entre las vértebras.

Los discos muestran signos de desgaste con la edad. Con el tiempo, los discos se deshidratan y su cartílago se endurece. Estos cambios pueden hacer que la capa externa del disco sobresalga de forma bastante uniforme en toda su circunferencia, de modo que se parece un poco a una hamburguesa demasiado grande para su pan.

La protuberancia discal no siempre afecta a todo el perímetro del disco, pero suele afectar al menos a una cuarta parte, si no a la mitad, de la circunferencia del disco. Sólo se ve afectada la capa exterior de cartílago resistente.

La hernia discal, por el contrario, se produce cuando una grieta en la dura capa exterior del cartílago permite que parte del cartílago interior, más blando, sobresalga del disco. Las hernias discales también se denominan discos rotos o discos deslizados, aunque el disco entero no se rompe ni se desliza. Sólo se ve afectada la pequeña zona de la fisura.

Revisión de la hernia de disco

Materiales y métodos:  Se han analizado retrospectivamente los datos de 454 pacientes con hernia discal lumbar sometidos a discectomía microquirúrgica. Se revisó la edad de los pacientes, los factores predisponentes, la duración de los síntomas, los niveles de la hernia discal, los hallazgos intraoperatorios, las puntuaciones visuales analógicas (VAS) y los datos del Cuestionario de Discapacidad por Dolor Lumbar de Oswestry (ODI) a partir de los registros hospitalarios.

Resultados:  Todos los pacientes presentaban una radiculopatía grave. El 78% de los pacientes eran fumadores. Sin embargo, todos los pacientes con discos recurrentes (100%, n = 14) eran fumadores empedernidos. La mayoría de los pacientes (n = 424, 95%) tenían problemas en un solo punto vertebral y la sección vertebral más comúnmente afectada fue L4-L5 (n = 287, 59%). La hernia discal era centrolateral en el 94% (n = 425) de los pacientes. Las puntuaciones medias de la EAV y el ODI en el seguimiento final fueron de 1,52 y 13,25 puntos, con una reducción respecto a la media preoperatoria de 7,08 y 60,45 puntos, (P < 0,001).

Conclusión:  Los ligamentos longitudinales posteriores estaban intactos y se mostraban principalmente hernias discales centrolaterales y subligamentosas en los jóvenes adultos del ejército. El efecto comparable del tabaquismo sobre la circulación microvascular en el lugar de la operación puede ser eficaz en la recidiva.

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