Diferencia entre oncologia y hematologia


 

¿Por qué ver a un hematólogo-oncólogo

Una vez diagnosticado el cáncer, muchos pacientes y sus cuidadores recurren a Internet para descifrar el intimidante léxico médico por el que deben empezar a navegar. Además de intentar aprender sobre los numerosos fármacos de quimioterapia que traen de cabeza y los protocolos de tratamiento altamente científicos, la consulta con los especialistas que tratan el cáncer -llamados oncólogos- también puede desempeñar un papel fundamental en el viaje. Pero primero, es importante entender lo que hacen.

Al llamado padre de la medicina, el médico griego Hipócrates (460-370 a.C.), se le atribuye la acuñación de la palabra cáncer para describir los tumores, mientras que se cree que otro médico griego, Galeno (130-200 d.C.), amplió la definición para incluir el término oncos (hinchazón en griego), según la Sociedad Americana del Cáncer.  La invención del microscopio, seguida de la disponibilidad generalizada de la anestesia, dio lugar a un rápido progreso en el campo de la oncología a mediados del siglo XIX. Desde la década de 1990, una multitud de especialidades oncológicas han evolucionado junto con terapias innovadoras, lo que ha dado lugar a un descenso de la tasa de mortalidad, según el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del Instituto Nacional del Cáncer.

Sueldo de oncólogo hematólogo

Si le preguntas a mi hijo a qué me dedico, suele decir que soy oncólogo, un especialista en cáncer. Es cierto que trabajo para Texas Oncology y que paso muchos de mis días con pacientes de cáncer. Pero hay otra faceta importante de nuestra especialidad y práctica, una faceta que afecta a millones de estadounidenses cada año. Los pacientes con trastornos sanguíneos son tratados por hematólogos y muchos oncólogos también están certificados para practicar la hematología. Por lo tanto, aunque usted no tenga cáncer, puede ser tratado por un médico especializado tanto en cáncer como en trastornos sanguíneos. Algunas de las afecciones sanguíneas más comunes que debe tratar un hematólogo son la anemia, la anemia falciforme y la trombosis.

Es posible que esté familiarizado con la anemia, que afecta a más de 3 millones de estadounidenses. Es una afección que se produce por una escasez de glóbulos rojos, ya sea porque el cuerpo no produce suficientes glóbulos rojos, no reemplaza los glóbulos rojos perdidos con suficiente rapidez o destruye activamente los glóbulos rojos. Una proteína de los glóbulos rojos llamada “hemoglobina” es necesaria para transportar el oxígeno a los pulmones y para transportar el dióxido de carbono fuera de los pulmones. A menudo, la anemia está causada por una deficiencia de hierro, vitamina B-12 o folato, pero también puede estar causada por enfermedades crónicas, incluido el cáncer. Los hematólogos tratan la anemia tratando su causa: el tratamiento puede ser tan mínimo como cambios en la dieta y suplementos vitamínicos o puede implicar transfusiones de sangre o un trasplante de médula ósea.

Enfermedades hematológicas-oncológicas

En el ámbito médico, la hematología incluye el tratamiento de los trastornos sanguíneos y las enfermedades malignas, como los tipos de hemofilia, los coágulos de sangre, la leucemia, el linfoma, el mieloma y la anemia falciforme. La hematología es una rama de la medicina interna que se ocupa de la fisiología, la patología, la etiología, el diagnóstico, el tratamiento, el pronóstico y la prevención de los trastornos relacionados con la sangre.

Los hematólogos se centran principalmente en los sistemas linfáticos y la médula ósea y pueden diagnosticar irregularidades en el recuento de sangre o en las plaquetas. Los hematólogos tratan los órganos que se alimentan de células sanguíneas, incluidos los ganglios linfáticos, el bazo, el timo y el tejido linfoide.

La sangre se compone de varias partes, como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas (combinados, alrededor del 45% del volumen), así como del plasma (alrededor del 55% del volumen). Los glóbulos rojos (también conocidos como RBC o eritrocitos), que constituyen aproximadamente el 45% de la sangre total, transportan el oxígeno de los pulmones a los tejidos del cuerpo. También transportan el dióxido de carbono de vuelta a los pulmones para ser exhalado. Tienen forma de disco y se producen en la médula ósea.

Qué hará el hematólogo en la primera visita

La mayoría de los aprendices que deciden seguir una formación clínica en hematología o en oncología médica se ven obligados a realizar una formación combinada en ambas.1 Según las estadísticas más recientes de los programas de emparejamiento de especialidades médicas de 2019, había 149 programas combinados de hematología y oncología certificados, en comparación con tres programas certificados solo de hematología y cuatro programas certificados de oncología médica. Un total de 637 aprendices fueron aceptados en todas esas variedades en 2019. La mayoría de los aprendices pasan 3 años en la formación combinada, aunque los graduados acabarán ejerciendo en hematología u oncología. Habrá una diferencia del 15% en la demanda global de servicios de hematología y oncología y la oferta de hematólogos-oncólogos según los patrones de uso de Medicare, lo que predice una mayor necesidad de más aprendices y programas de formación cualificados.2

Los campos de la hematología y la oncología son diferentes. Los exámenes de certificación de la junta de hematología y oncología para adultos son distintos. En parte, esto refleja las diferencias en los objetivos de la formación en ambas especialidades. Las enfermedades hematológicas pueden dividirse generalmente en benignas o malignas. El único solapamiento entre la hematología y la oncología es la hematología maligna. Será necesaria una formación específica orientada al interés del alumno.

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